jueves, 29 de mayo de 2014

Acusan a “Chiche” Aráoz de ser “partícipe” de la desaparición de un joven durante la dictadura

La presentación se basa en el testimonio de María Livia de Arias, madre de Miguel Ángel Arias, secuestrado el 29 de junio de 1976. Aráoz les habría ofrecido a ella y a su marido información sobre el paradero de su hijo, a cambio de que le entregaran “cinco nombres de otros chicos”.

La denuncia surgió del testimonio de la madre de Miguel Ángel “Coqui” Arias, un joven de 19 años egresado del colegio Nuestra Señora de Loreto, que fue secuestrado el 29 de junio de 1976 de la casa de su familia en barrio Los Naranjos.

Según informó a El Argentino el abogado de H.I.J.O.S., Claudio Orosz, María Livia de Arias relató ante el Juzgado Federal Nº 3 que, tras la desaparición de su hijo, con su marido recurrieron al abogado Aráoz, quien “les pidió que le dieran cinco nombres de otros chicos, a cambio de darles datos sobre el paradero de su hijo. Incluso, les preguntó qué muebles se habían llevado de su casa para ver si se los podía recuperar”.

Además, Arias declaró que en otra reunión Aráoz le reveló que “a través de Héctor Pedro Vergez (el entonces jefe del campo de concentración de La Perla), supo que un matrimonio había sido secuestrado con su bebé, y cómo ese bebé después fue entregado a una tía”.

Se trata de Juan Carlos Soulier y su esposa Adriana Díaz Ríos, secuestrados el 15 de agosto del ‘76 con su hijo Sebastián, de cinco meses. Efectivamente, Sebastián fue entregado al día siguiente por los represores a su tía Julia en la casa de sus abuelos, vecinos de los Arias en Los Naranjos.

Por otra parte, el comunicado emitido por H.I.J.O.S. indica que “se adjuntaron fragmentos de testimonios brindados durante audiencias de la actual megacausa La Perla, que sindican a Aráoz como partícipe del negocio de compra y venta de muebles robados a los desaparecidos”.

Ya en mayo de 2011 la madre de Miguel Ángel Arias había relatado el contenido de aquellas conversaciones a “El Sur – La revista del centro del país”. En esa entrevista, “Beba” Arias recordó que en una primera reunión, Aráoz se ofreció como “intermediario” ante los represores, y al volver a citarlos les planteó:

- Acá hay una propuesta: ustedes nombren cinco chicos y van a saber algo de Coqui. Porque él es un pobre chico, es muy chico y no hay nada que diga. No habla…

- ¿Cómo cinco chicos? Pero, ¿a quién? –preguntaron los Arias.

- No sé, nombre a cualquiera. Usted debe saber algo de su hijo…

- Mire, doctor Aráoz, yo a mi hijo lo quiero mirar de frente. No quiero esto. No quiero arruinar cinco hogares como arruinaron el mío –le contestó Beba.

También narró que en otra ocasión, Araoz les confió:

- ¿Se enteró de la nueva? Devolvieron el chiquito Soulier…

- No, yo no sé nada -respondió Ángel Armando Arias, esposo de Beba.

- Ah, yo les voy a contar cómo ha sido…. Fue mi amigo a devolverlo, el capitán Vergez, porque tenía miedo de que lo mataran al chiquito.

La actual denuncia judicial quedó incorporada a la causa denominada “Diedrichs, Luis Gustavo y otros”, por “privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio calificado”, que se encuentra en etapa de instrucción y a la espera de ser elevada a juicio.

Para Orosz, ahora está “en manos de la Justicia investigar esta gravísima denuncia, que revela la participación necesaria de este ex funcionario menemista en las actividades represivas de Vergez”.

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